La Hubert Arbes 2009

Sábado 4 de julio, diez de la mañana. Jose, Rubén, Fernando y un servidor cargamos las bicicletas en la furgoneta y nos ponemos en marcha. En poco más de seis horas llegamos a Lourdes. Para la mayoría del grupo era la primera vez que íbamos a correr una marcha en Francia

Tras confirmar las inscripciones dedicamos el resto de la tarde a hacer turismo por el Santuario.

Siguiendo las costumbres francesas, cenamos temprano y nos fuimos a descansar al hotel. Se presagiaba un día duro para la jornada venidera, especialmente si llovía, como ya estaba haciendo desde hacía un buen rato.

Gruta de Lourdes

Amaneció y las peores previsiones se hicieron realidad. Llovió durante la noche y al abandonar el hotel continuaba lloviznando. Al menos no hacía frio.

Pasaba de las 8 de la mañana cuando comenzó la marcha. Rubén y Fernando se inscribieron para hacer el recorrido corto, 120 kms., Jose y yo en el largo, casi 160 kms. A las afueras de Lourdes se hace un reagrupamiento de todos los corredores y, tras una pausa, comienza la marcha libre. Llueve.

La primera dificultad está en el kilómetro 7, la cote de Loucrup, que tiene la suficiente dureza para que el gran pelotón de, quizá 700 u 800 corredores, se vaya fragmentando. Como salimos desde muy atrás hubo que adelantar a mucha gente para situarse cerca de la cabeza de la marcha (a la cual yo nunca llegué). Hasta Loucrup Jose y yo marchamos juntos, a partir de ahí ya no nos volveríamos a ver en toda la marcha.

Cerca de Bagneres de Bigorre, rodaba en un grupo de unos 20 ciclistas. A lo lejos, más adelante, se veía a otro grupo. Se percibía el respeto que el Tourmalet impone. Nos animamos cuatro ciclistas más y sin forzar mucho dejamos atrás al grupo, y al poco tiempo nos vamos un francés y yo en busca del grupo que nos antecede.

Empezamos a subir el coloso y, afortunadamente, deja de llover. Pasan los kilómetros de ascensión lentamente. Llegando a la Mongie la niebla se espesa bastante. Dejo atrás la estación de ski y me enfrento a las últimas rampas del Tourmalet. Meto por primera vez el 39x28 para subir más ligerito. Unas cuantas llamas al borde de la carretera nos miran sin mucho interés mientras rumian los frescos brotes de hierba. Tardo en ascender 1 hora y 13 minutos.

Llamas en el Tourmalet

En el avituallamiento relleno un bidón, me pongo el chaleco y me lanzo hacia abajo. En realidad los descensos los hice con bastante cautela porque el asfalto estaba húmedo y no era cuestión de arriesgar mucho.

Tras atravesar Luz St-Sauveur, como un pastelazo de almendra que traía de Oviedo y ruedo tranquilo en un grupo numeroso que en seguida se quedaría reducido a menos de la mitad en el cruce que separa el recorrido largo del corto. Empezamos a subir el col de Borderes. Es esta una subida que se encadena con el Soulour y en la que ya brilló en 1989 Induráin alcanzando la meta de Cauterets en solitario después de una larga escapada que se produjo en el descenso del Marie Blanc. En aquella ocasión la etapa discurría en dirección contraria, viniendo del Aubisque. Varios repechos y descansos nos permiten coronar el puerto y bajar hasta Arrens, donde comienza la vertiente del Soulour que hemos de ascender. Quedan 7 kms., sin descanso hasta la cima con porcentajes entre el 7 y el 9 % y ahora sí, con un sol de justicia. Corono en solitario y enfilo la carretera hacia abajo. En algún tramo la niebla es bastante densa y tengo que reducir la velocidad, además el firme está húmedo y en algún tramo mal asfaltado.

Jose y su diploma

Casi llegando abajo alcanzo a un ciclista vasco con el que voy dando relevos por el llano. Deben de quedar unos 30 kms., y voy con buenas sensaciones pero con un intenso dolor en el lumbago que me había empezado subiendo el Tourmalet. Nos alcanza un grupo de unos 10 ciclistas y poco después viene por detrás otro que "vuela", guiado por tres corredores que tenían toda la pinta de ser amateurs.

Con todo esto nos acercamos al final de la marcha, donde nos esperaba una pequeña encerrona, una cuesta de unos 2 kms., no excesivamente dura pero que hace que el numeroso grupo en el voy se vuelva a romper.

Los kilómetros finales de la marcha parecen que son de relleno, ya en el término de Lourdes subimos una larga avenida, hacemos la glorieta y la volvemos a bajar. Callejeamos un poco y entramos en la zona de meta. Tiempo final 6 horas 3 minutos.

Jose tardó algo más. Al hombre se le quedaba pequeño el recorrido y en el alto de Soulor, en vez de bajar hacia Lourdes, tiró unos 3 kms., hacia el Aubisque. Venía con un buen cabreo.

Los protagonistas de la aventura

Sobre las 5 de la tarde salimos en dirección a Oviedo contándonos las batallitas de la jornada para amenziar el viaje, contentos de haber cumplido con este bautismo ciclista en los Pirineos.


 

 

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